No me vais a negar que todos sabemos que las hojas del final de los cuadernos están repletas de historias por contar, que nunca conseguiremos gastar más de diez bolis Bic en nuestra vida, que los estuches de maquillaje siempre acaban sucios y que a las guapas no les hace falta saber que lo son, que ya se lo dirán. Que las ventanas empañadas en invierno nos susurran que escribamos en ellas, que siempre que escribas en un folio te vas a torcer y que las mesas del colegio saben más secretos que tú y que yo. Que todas las sillas son cojas y todos los cuadros están más caídos de un lado. Que nuestro pelo sufre caricias de las manos permitidas.
Que el cuello es el punto débil de casi todos y que en el sitio más recóndito de nuestro cuerpo, encontraremos otro punto mejor. Que el color negro le sienta bien a todo el mundo, y que el propio mundo es un pañuelo. Que aun reloj siempre se le gasta la pila y que para saber la hora, siempre preguntamos a alguien. Que si alguna vez lloras, alguien llorará contigo, y si ríes también. Que las mochilas al final del curso acaban hechas un asco y que el rotulador es el mejor arma para dejar huella en un cuerpo. Que nadie es capaz de dormirse oyendo el 'tic tac', que siempre haremos un ritmo con él. Que aunque sea invierno siempre va a salir el sol, y que el frío puede contrarrestarse con una taza de café.
Que el besarse bajo la lluvia es un sueño compartido y lo será siempre. Que aprender a guiñar un ojo nunca es fácil, que cuando empiezas a patinar quieres comerte el mundo. Que siempre le dirás 'buenas noches' a alguien antes de acostarte, y que a quien se lo digas, le gustará. Que los ojos a la luz del sol siempre son más bonitos y que todos hacemos lo posible para no quitarnos el pellejo de los labios cuando se cortan.
Que nos encantan los abrigos con mucho pelo en las capuchas y las sudaderas anchas. Que a todos nos gustan los detalles, pero que no siempre los recibimos. Que cuanto más natural esté el pelo, más nos gusta. Que hay personas que pasan por tu vida, y otras que vienen para quedarse. Que yo sé ser yo, no me hacen falta psicólogos, que tú sabes ser tú, y que tenemos que ser nosotros mismos, no quien nos enseñaron a ser. Que una conciencia limpia es señal de mala memoria, y que con el sarcasmo somos hacemos daño de manera elegante. Que las lágrimas no tienen horario y que solo porque no entiendas algo, no significa que esté mal.
Amigo, que la muerte tiene tan asegurada la victoria, que nos da toda la vida de ventaja, y el tiempo no perdona. Así que date prisa, que yo seré tu último minuto.
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