En aquel instante noté como el tiempo se iba parando poco a poco, como mi cuerpo se desvanecía en el aire, quedando inerte, solo con el propósito de llegar a aquel lugar... Aquel del que tanto dudábamos de su existencia, del que muchos habían oído campanas y no sabían dónde. Quizás desde fuera no se me notaba, pero por dentro me recorrían sentimientos de frustración, al dejaros solos, y otros de relajación al pensar que al fin iba a dejar este suburbio a un lado, esto a lo que llamamos mundo, que cada día se convierte más en un lugar tenebroso, que en cualquier momento estallaría. Llegué a aquel lugar, encontrándome a cada paso una persona conocida para mí, no sé si por suerte o por desgracia, tenía por lo menos amigos que me esperaban con los brazos abiertos, cantando una de mis canciones favoritas My Way, de Frank Sinatra, con la que años atrás gané un concurso televisivo, para mí ese recibimiento fue espectacular, porque, mientras los de ahí arriba cantaban aquel tema, los de abajo me despedían con un no cesar de aplausos que llenaban la estancia.
Sé que en vuestro interior guardáis los mejores momentos que pasamos juntos, y los malos... el pasado, pasado es. Pero en vuestra memoria ha de quedar la huella de una persona que ha querido, y quiere a los suyos, a su gente.
Amigos, no me olvidéis, os lo ruego.
Tony.