Vida Perdida.

Olvídate de Dios, cíñete a lo que conoces.

jueves, 10 de enero de 2013

Vomitando realidades.

<<Hoy no salgo de casa, prefiero quedarme encerrada en las cuatro paredes de  mi habitación. No soy yo, no sois vosotros... Me regalaron los oídos, vendiéndome falsas promesas a cambio de 'confianza'. Será lo que dicen, que de buenos, tontos. El hecho de dejarte la piel en las personas que valoras, hoy en día ya no significa nada en este absurdo teatro de mala muerte. El telón se levantó hace tiempo, y los actores son demasiado amateurs.
Sí, soy una adolescente que sufre en su propia sangre la crisis de valores y por mucho que intentemos rozar la perfección, nadie lo va a conseguir. La imperfección es lo que caracteriza al ser humano.
A la hora de ver las cosas desde fuera, me doy cuenta de que en este Reino Animal, gobierna la hipocresía, y el ser cínico está de moda. El rencor hace que la escarcha de mis vasos sanguíneos se convierta en hierro, forjado y esperando ser ensartado en la espalda de algún triste. Pero el odio... El odio hace hervir mi sangre, y la de todos.
Si tenéis oídos, escuchad. Sí tenéis boca, callad y no hagáis el ridículo. Si tenéis ojos, ved.
Hay que andar con pies de plomo y ganarse una buena reputación en esta sociedad marcada por jerarquías. A pesar de que digamos que lo que opinan los demás no nos importa, siempre importa.
Hoy no salgo de casa. Pensé que yo era especial, pero era igual de especial y única que el resto. Una más. ¿Quién no se ha sentido así?
No soporto la falsa modestia, no soporto a las víctimas, ni a la gente que cree vivir en una película, porque enseñan demasiado guión y te despiden nada más empezar el rodaje.
Somos adolescentes, montañas rusas de sentimientos y trenes pasajeros del amor. Pero sobre todo, somos personas, faltas de afecto, y aunque duela, es mejor escudarse con  verdades.>>

Empaticé con la mayoría de vosotros mientras escribía las líneas superiores. He aquí una persona llena de complejos, que intentó tragarse su orgullo pero le entró indigestión y acabó vomitando realidades. Mis realidades. Las de todos.

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