Vida Perdida.

Olvídate de Dios, cíñete a lo que conoces.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Hate.

Caigo. Una fuerza tira de mí hacia lo más profundo de las entrañas de la tierra. Hace calor, mucho, sudor, lágrimas, dolor... ¿Qué hago allí? Una figura de lo más curiosa se acerca a mi. Posee cuernos, y porta un tridente incandescente en su mano. Se acerca a mí, susurrándome cuatro palabras. Un escalofrío recorre todo mi cuerpo, y eriza cada pelo de este. La sensación de calor, se contrarrestó un poco, pero aún no les encontraba sentido completo a esas palabras: 'la cuna del infierno'. Sentí caer otra vez, y era una de estas veces que estás en la cama, y con un espasmo te levantas desconcertado. Piensa, ¿qué puede ser la cuna del infierno? Tan fácil como el odio. Aunque ¿por qué no? Prefiero caer en las manos de Lucifer antes de amarrarme a la falsedad. Me agarraré a a un clavo ardiendo con tal de veros caer, sea conmigo o sin mi. Os odio.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Escapas por cada poro de mi cuerpo.

Suspiro. Dejando entrever una pequeña lágrima que cae lentamente por mi mejilla. Cuando me quiero dar cuenta, observo que mi cuaderno está encharcado, y la tinta, mezclada con dolor, serpentea por el filo de la hoja, cual gota de sangre en la espada de un guerrero. Tuve que pararme a pensar en por qué supuraba tal cantidad de tristeza. Recordé, y solamente veía en mi subconsciente que algo me empujaba a no dejar a un lado mi llanto, era alguien, a quien de primeras no conocía, además estaba lejos, sus rasgos faciales no se distinguían a penas. A medida que me iba acercando a ese ente que aún desconocía, me percaté de su pálida tez, sus rasgos finos, como una muñeca de porcelana. Era la perfección personificada. Me tomó de la mano, conduciéndome hacia un lugar inmensamente extraño. Según llegábamos a una puerta, de hierro, forjado, la mujer me susurraba al oído: "Tenemos que enseñarte una cosa". ¿Tenemos? ¿Qué quería decir, había más como ella? Al llegar a la puerta, pronunció unas palabras, en un idioma que yo, desconocía por completo. Y cuando las puertas se abrieron, descubrí que allí estaba, siendo torturado, con grilletes en pies y manos, tratado cual perro. Fui corriendo a intentar rescatarle, pero una fuerza sobrenatural no me dejaba ponerle las manos encima. Tenía que pensar un plan, le quedaban pocos minutos para ser sacrificado. De repente, tras un hervidero de ideas en mi cabeza, cogí la más adecuada. Al principio, aquel ser, me dijo que podría tomar distintas formas. Escogí la de un ángel, y con ella acerté. Pude llegar hasta él, a duras penas, pero llegué. Le quité las cadenas, y se desplomó sobre mis piernas. No se movía, su corazón se ralentizaba poco a poco, hasta que en un instante, dejó de latir. Ya no tenía esperanzas de que sobreviviera, ni un ápice... Le di un beso, uno tierno, y dulce, por si todavía podía sentirlo. Abrazada a él, su corazón daba de nuevo señales de vida, y su halo tenía más brillo que nunca. Le tomé la mano, y sin decir palabra le besé. De sus labios escapaba una frase de agradecimiento, y en mis ojos derramaban felicidad. Sabía que le quería, que era mi persona especial, y yo su ángel de la guarda, que siempre estaría ahí para protegerle.

Volví a la realidad, y descubrí mi cuaderno más encharcado aún, pero esta vez no de tristeza, sino de felicidad. Algo incontrolable que se escapaba por cada poro de mi cuerpo.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Lluvia

Lluvia... Me hace rememorar buenos momentos, sobre todo su olor, ese olor penetrante a tierra mojada, que circula por tu cuerpo hasta llegar a donde se encuentran tus recuerdos. Esos días en los que te acurrucas en un rinconcito de  tu habitación, divisando cada gota por la ventana, y comprobando cual de todas llegará antes al final del cristal. Eso te da pie a pensar, otro concepto bastante complejo, porque depende de cómo lo mires, puede ser beneficioso o no serlo. La mayoría de las veces suele no serlo, piensas en los sitios sobrantes en la mesa, en el hueco que falta por ocupar en tu cama, en llegar a casa, y encontrarla vacía, sin vida. Otras veces, piensas en los problemas de los demás, intentando buscar soluciones. aunque primero deberías tratar de encontrar una para los tuyos. Retrocedes tiempo atrás, a los días en los que eras un crío, que solo se preocupaba por ponerse las botas de agua, para salir a pisar desaforadamente los charcos, haciendo salpicar miles de gotas que te ponían la ropa cual cuadro de Picasso.
Pues hoy, día de lluvia; cogeré una manta, un cola-cao, y miraré por la ventana, quizás el día se me pase antes, y caiga la noche, para así hacerme un hueco en su quietud.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Ashes

Decían ser las 10 y pico de la noche, paramos el coche al principio de la cuesta que subía hacia la casa. Era el camino rutinario, el que hacía varias veces al día cada vez que íbamos al pueblo. Pero esta vez, era distinto, en mi coche sólo íbamos mi madre y yo, nos faltaba alguien... Más tarde llegó mi hermana, en su coche, con mi hermano y mis sobrinas, aparcaron el coche junto al nuestro y empezaron a descargar las maletas. Yo me escaqueé bellacamente. Una vez organizado todo, mi madre fue a la casa de los vecinos, a comunicarles lo sucedido. Llegó la hora de la cena, en la mesa se cabía perfectamente, ya no había nadie apretujado.
Se nos hizo tarde, y nos fuimos a acostar; mi hermana dormía en la litera con su hija menor y conmigo; mi hermano en otra habitación, y mi madre con mi sobrina mayor. A la mañana siguiente, tenían prisa por despertar, no recordaba el plan trazado la noche anterior, y mi hermana me refrescó la memoria. Ciertamente, había que ponerse en marcha hacia el bosque, ese bosque que antaño frecuentábamos tanto... Al pie del manzano decidimos dejar una parte de él, una parte de lo que fue. Seguimos caminando y llegamos al lago donde solíamos hacernos fotos, habían quitado la presa, ahora el arroyo corría, cogimos un puñado cada uno y lo soltamos, ocurrió algo gracioso, en ese instante el viento cambió de dirección, y todo lo que habíamos soltado hacia delante,  volvió hacia atrás manchándonos la ropa xD. Lo que fue el colmo del fin de semana fue el domingo, antes de volver a Alcorcón, nos paramos con el coche en una cruz que hay en uno de los caminos, pusimos el CD de la boda de mi hermana, cantado por él, y estuvimos sentados un buen rato, rememorando instantes en los que estaba con nosotros. Por último cogimos un poco y lo esparcimos a la vez, volvió la gracia, el viento cambió de dirección de nuevo... hmm... Quizás quería hacernos saber que estaba allí con nos.

martes, 1 de noviembre de 2011

9, 10, 11...

Era 8 de octubre, ya había vuelto a casa, cuando me conecté a Msn. Nada más abrirlo, me habló un amigo, preguntándome por algún cotilleo sobre el que creía haber oído algo. Yo, ya sabía qué tema quería tratar, y se lo dije claro. Su respuesta fue algo desconcertante, no sabía que había querido decir, si que sí que lo era, o que no.
Así que le pregunté, a lo que él me respondió que con la contestación anterior ya me había respondido. Leí de nuevo, y ciertamente, comprendí lo que me había querido decir. Abrí una nueva conversación, la suya, la que todas las noches abría la primera, la que cada vez que parpadeaba me sacaba una ligera sonrisilla torciendome la comisura izquierda. Y me decidí a decirle el motivo de mi confusión. Él lo era, curiosamente, la cosa era recíproca, así que quedamos al día siguiente para hablarlo. Nos encontrabamos en el cine, a punto de ver una peli, preciosa por cierto. Ya iba por la mitad, cuando noté que algo me acariciaba con ternura y timidez al mismo tiempo la mano derecha; me dispuse a reaccionar del mismo modo. Acabada la peli, subimos a una terraza, y llegó el momento de hablar lo de la noche anterior. No sabíamos por dónde empezar, así que tres palabras hicieron falta para deshacerme por completo. "¿Quieres salir conmigo?" Creo que la respuesta estaba clara, y dije "sí", un sí que me cambiaría de arriba a abajo, el que hace que se me ponga cara de tonta cada vez que se me acerca, y sí, hablo en presente. La vida me ha cambiado en muchos aspectos, uno de ellos eres tú, he vuelto a ser feliz. 
Te quiere, Áurea.

domingo, 30 de octubre de 2011

Why so serious?

En aquel instante noté como el tiempo se iba parando poco a poco, como mi cuerpo se desvanecía en el aire, quedando inerte, solo con el propósito de llegar a aquel lugar... Aquel del que tanto dudábamos de su existencia, del que muchos habían oído campanas y no sabían dónde. Quizás desde fuera no se me notaba, pero por dentro me recorrían sentimientos de frustración, al dejaros solos, y otros de relajación al pensar que al fin iba a dejar este suburbio a un lado, esto a lo que llamamos mundo, que cada día se convierte más en un lugar tenebroso, que en cualquier momento estallaría. Llegué a aquel lugar, encontrándome a cada paso una persona conocida para mí, no sé si por suerte o por desgracia, tenía por lo menos amigos que me esperaban con los brazos abiertos, cantando una de mis canciones favoritas My Way, de Frank Sinatra, con la que años atrás gané un concurso televisivo, para mí ese recibimiento fue espectacular, porque, mientras los de ahí arriba cantaban aquel tema, los de abajo me despedían con un no cesar de aplausos que llenaban la estancia. 


Sé que en vuestro interior guardáis los mejores momentos que pasamos juntos, y los malos... el pasado, pasado es. Pero en vuestra memoria ha de quedar la huella de una persona que ha querido, y quiere a los suyos, a su gente.
Amigos, no me olvidéis, os lo ruego.


Tony.