Siempre creí que las historias que salían en las películas, podrían llegar a hacerse realidad, hasta que te llevas el gran chasco de que un "para siempre" en boca de Sandra Bulock o Jeniffer Aniston, a día de hoy significan: "+Hola, te quiero un rato, adiós." Simplemente las comedias románticas hacen creer a la gente que todo va a ir bien, pero la realidad es que de un momento a otro, todo se desvanece, convirtiéndose en polvo, al igual que las palabras, que se las lleva el viento. Todo esto es producido por una sola persona, un ser humano, en mi opinión el causante de todos los males de la Tierra.
El único que destruye sentimientos, cobarde ante situaciones complejas, y simple, muy simple en la mayoría de sus acciones. Retorcido, intentando inventar una coartada para salir ileso de sus problemas. Competente por cosas que ni siquiera tienen valor. Bipolar, vago, desesperante, austero, avaro, y sobre todo culpable. Culpable de corazones rotos, de vidas vacías, de ojos sin esperanza. Todo lo anterior son malos conceptos, pero también es el culpable de la felicidad, del amor, de la libertad, pero sobre todo del amor, pero yo me guío por una frase: "no busques, déjate encontrar." Me hace pensar que en algún momento encontraré a mi media naranja, a la Oreja de Van Gohg, a mi ángulo complementario y veré todo con distinto enfoque, a través de un objetivo diferente, con otra calibración. Me daré cuenta de que tengo mil razones para ser yo.
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